Logística de almacenes, en qué consiste y cómo beneficia

La eficiencia y competitividad en la industria logística se basa en el orden y rapidez. Una correcta distribución de tareas y un adecuado control de procesos marcan la diferencia. La empresa de producción ideal podría prescindir teóricamente de los almacenes, pero en la vida real son esenciales para recibir y almacenar las existencias.

Los inventarios temporales son necesarios para garantizar el buen funcionamiento de la producción. La logística de almacenes es un instrumento para optimizar el almacenamiento, el acopio y el movimiento de materiales. El objetivo de la logística de almacenes es optimizar el almacenamiento y la recuperación de las mercancías.

Según publica CEUPE Magazine, por almacén se entiende el lugar donde se llevan a cabo las siguientes operaciones:

Recepción de los productos iniciales (materias primas, componentes, combustible)
La manipulación inicial de la carga (embalaje, llenado, comprobación, etc.)
Almacenamiento
Distribución entre las divisiones de la empresa
Envío del producto terminado
El almacenamiento no es necesario si estas actividades pueden realizarse directamente en el lugar de trabajo. Desde los años 70, ha habido ejemplos de organización de la producción en los que los flujos de entrada y salida se han ajustado de manera que ya no es necesario el almacenamiento y la acumulación, aunque hoy en día son poco frecuentes.

La logística sirve para minimizar los costes de almacenamiento y distribución de los bienes materiales. Se considera que la gestión de los almacenes es eficaz si se logran los siguientes objetivos, entre otros:

La producción está siempre suficientemente abastecida.

Las mercancías almacenadas se conservan en períodos de tiempo prescritos para garantizar que no se produzcan daños en las existencias.

La seguridad de los bienes almacenados está garantizada contra el robo y la violación de los regímenes de temperatura, el impacto de otros factores destructivos.

Se supervisa la calidad de los materiales recibidos para su almacenamiento seguro.

Se controla la documentación y los informes sobre todos los flujos.

Se evita la acumulación excesiva de existencias.

Los materiales defectuosos se eliminan como es debido.

Los costes de almacenamiento y transporte se reducen al mínimo.

El principal reto es mejorar continuamente la eficiencia económica de todo el ciclo de producción. Para esto, se recomiendan las siguientes medidas para la organización de los flujos del almacén:

Determinar el número de locales necesarios y su extensión. Una gran empresa puede consumir una masa de materias primas y producir una amplia gama de productos acabados.

Considerar la posibilidad de alquilar un almacén. La subcontratación puede estar justificada si los activos propios de la empresa son insuficientes para adquirir o construir edificios e instalaciones.

Mejorar las instalaciones de almacenamiento intermedio.

Desarrollo de una estructura de gestión de flujos. En general, las operaciones de almacén tienen líneas horizontales de información a los departamentos de producción, ventas, transporte y logística.

Dotar al almacén de los medios de mecanización necesarios. La velocidad del servicio depende del nivel de equipamiento técnico.

Las decisiones finales para cada uno de los ámbitos mencionados se toman tras analizar los resultados preliminares. El sector del almacenamiento necesita mejorar continuamente.

Fuente: www.mascontainer.com