La Eco-logística y su rol clave en la última milla

Por Millaray Lezaeta, Brand, PR & Comms de DispatchTrack.

Durante los últimos años son muchas las empresas que se han replanteado sus operaciones ya no sólo para ahorrar en costos, sino que también tomando conciencia respecto a la necesidad de reducir su impacto ambiental y mejorar su rendimiento en sostenibilidad.

La logística ecológica o eco-logística toma, entonces, relevancia en la industria de la última milla debido a que es una práctica que busca limitar el impacto ambiental de operaciones como el transporte y el almacenamiento; y al mismo tiempo reducir el desperdicio de materiales y disminuir el consumo de energía y las emisiones, con el objetivo de reducir los costos operativos y satisfacer las demandas de los clientes.

En este ámbito la tendencia mundial se inclina, cada vez más, hacia el uso de herramientas amigables con el medio ambiente. Es aquí donde la Inteligencia Artificial (IA), el Machine Learning (ML), el IoT y el Deep Machine tienen mucho que aportar en la eco-logística para la cadena de suministros.

Actualmente son muchas las empresas que están apostando por vehículos autónomos que en nuestro país, por ejemplo, ya se están implementando en la industria minera; o por la incorporación de sistemas inteligentes de monitoreo y gestión de flota, que permiten calcular el mejor trayecto de acuerdo a datos meteorológicos, volúmenes de carga, medidores de combustible e instrumentos geo-referenciales, entre otros.

Hay señales positivas en torno a que nuestro país cuenta con las condiciones necesarias para sumarse a esta tendencia, gracias al desarrollo de SaaS (software as service) en compañías como DispatchTrack, que dispone de herramientas como Pick-Up, una funcionalidad de su plataforma LastMile, que por sus características va en línea con la eco-Logística. En detalle, estos softwares permiten a las empresas gestionar la recogida de productos tanto en el domicilio del cliente como en cualquier otro lugar que se estime necesario, como una tienda, una bodega o un centro de distribución. Esto facilita la implementación de prácticas de logística inversa y promueve la reutilización y el reciclaje de productos, lo que favorecerá la aparición de nuevos canales de comercialización y que Chile se fortalezca como un hub eco-logístico de clase mundial.

Fuente: www.emb.cl