Índices mundiales miden factor de incertidumbre y su relación con crecimiento económico

Análisis estudia impacto en la industria del shipping.

Ya casi nos hemos acostumbrado a los titulares de prensa que anuncian una nueva disrupción, otra historia increíble e inverosímil que viene a cambiar todo… es como si hubiésemos perdido la capacidad de asombro. Pero lo cierto es que, sorprendidos o no, los nuevos escenarios de los últimos años han producido cambios profundos en la manera en que la industria del shipping se mueve: cierres, inflación, congestión portuaria, última milla interrumpida, etc., son apenas algunos de los tantos factores que se suman a inclemencias del clima y tensiones geopolíticas que no dejan de desafiar a la economía mundial y tienen a los analistas de cabeza intentando pronosticar tendencias que bien podrían cambiar en un santiamén.

Así, existen diversos índices que miden el pulso de la incertidumbre, que se traduce en efectos inversamente proporcionales sobre el crecimiento económico: a mayor incertidumbre, menor crecimiento. Actualmente, los efectos del Covid-19 aún se hacen sentir, y la suma del conflicto entre Rusia y Ucrania no hace más sino aumentar un pobre escenario.

Entre los índices que marcan la pauta está el World Uncertainty Index (WUI), que mide fenómenos disruptivos –como la pandemia, guerras, elecciones, etc— en 143 países para determinar cómo se afecta su crecimiento económico. Por su parte, el índice mundial de incertidumbre de pandemia World Pandemic Uncertainty Index es calculado según la cantidad de veces que la palabra “incertidumbre” es mencionada en relación a la pandemia o epidemias, según indican los reportes Economist Intelligence Unit de los países, según cita el reporte de BRS Dry Bulk.

Shipping incierto

¿Qué tiene que ver todo esto con el shipping? La política “Cero Covid” de China no deja retomar el ritmo ‘normal’ de producción, entorpeciendo la demanda de carga e intensificando la confiabilidad de itinerarios y la congestión portuaria que tiene rehenes silenciosos de cuarenta pies cúbicos apilados, atrapados, mientras al otro lado del mundo cargas perecibles peligran por su vida. Cada uno de estos hechos, por sí solo, constituye un disruptor no menor para la cadena de suministro, afectando volúmenes de carga, disponibilidad de capacidad, y hasta un cambio en los puntos de origen de la carga cuando un área se ve comprometida para exportar volúmenes comprometidos. Y todos estos disruptores al mismo tiempo, concatenados, interconectados y sucesivos… ¡receta para el desastre! Y eso es sin añadir tifones, huracanes y otros fenómenos climáticos que no piden permiso ni perdón.

Quienes dependen de importaciones de combustible estarán entre quienes más sufran el golpe inflacionario, mercados que ya está comenzando a volcarse hacia el carbón que ha visto aumentar demanda y precios de US$ 200 registrado en enero de 2022 a US$450 en septiembre. Asimismo, la limitada exportación de granos desde el mar negro ha aumentado la demanda desde otros merados como Argentina, Brasil y Estados Unidos. Mientras, el trigo está siendo reemplazado desde Australia e India.

Inflación y shipping

El shipping y la inflación van de la mano. Según el FMI, cuando las tarifas de flete duplican su valor, la inflación aumenta en 0,7% puntos, de acuerdo a datos de BRS Bulk, lo que implica que los elevados precios de las tarifas de flete registrados en 2021 se están haciendo sentir en la el promedio mundial de inflación de 2022 que se sitúa en 8%. Recién a mediados de 2023 podría bajar a 5%. ¿Cuál es el costo de la inflación? Menor consumo, menor demanda, menor movimiento de carga. La menos eso sí es una certeza en medio de la incertidumbre.

Fuente: www.mundomaritimo.cl